Cartas de despido genéricas ¿invitación a un despido nulo?

El Juzgado de lo Social nº 3 de Barcelona ha declarado en dos sentencias del pasado mes de abril que un despido disciplinario sin causa es nulo en lugar de improcedente. A los efectos que ahora interesa, en ambas sentencias, las empresas demandadas entregaron a los trabajadores sendas cartas alegando como causa de despido el bajo rendimiento, utilizando una frase manida y estereotipada, y sin dar mayores explicaciones sobre cómo cada empresa había llegado a dicha conclusión.

 

A la vista de dichos hechos, el Juzgado de lo Social declaró que los despidos son nulos puesto que, al no existir una causa real para despedir, éstos deben ser declarados en fraude de ley, lo cual conlleva que las empresas deban readmitir al trabajador en su puesto de trabajo, abonándole los correspondientes salarios de tramitación. Es decir, se prohíbe el despido libre, o lo que es lo mismo, sin causa legal.

El Juzgador de Instancia fundamenta sus dos sentencias en lo dispuesto en el convenio de la OIT nº 158 sobre la terminación de la relación de trabajo. Nótese que dicho convenio, no sólo forma parte del ordenamiento jurídico nacional al haber sido ratificado por España y haber sido publicado en el BOE, sino que, además, tal y como se dispone en la Constitución Española, y como consecuencia de la observancia de los principios jurídicos de legalidad y jerarquía normativa, goza de primacía en cuanto a su aplicación por encima de otras normas jurídicas nacionales, como es el Estatuto de los Trabajadores. De esta manera, de conformidad con el artículo 4 del citado convenio, únicamente podrá extinguirse una relación laboral si existe una “causa justificada relacionada con la capacidad o conducta del trabajador o basada en las necesidades de funcionamiento de la empresa”. Por otra parte, y tal y como dispone el artículo 7, la relación laboral “no puede extinguirse por motivos relacionados con la conducta o el rendimiento del trabajador antes de que se le haya ofrecido la posibilidad de defenderse de los cargos formulados contra él”.

A la vista de lo expuesto en dicho convenio, interpretado conjuntamente con lo dispuesto en el artículo 6.4 del Código Civil, el cual sanciona la nulidad de los actos realizados en fraude de ley, debiéndose aplicar la norma que se hubiere tratado de eludir (en este caso el Convenio de la OIT), bien podría entenderse que, por mucho que la legislación laboral permita la realización de un despido sin causa reconociendo la improcedencia del mismo, el mencionado despido debería ser calificado como nulo, garantizando de esta manera a los trabajadores una tutela mayor en la defensa de sus derechos.

Al margen de los recursos de suplicación que hubiesen podido interponerse frente a dichas sentencias, nos encontramos ante una situación de incertidumbre. Ello es así por cuanto, hasta la fecha, las empresas que pretendían extinguir el contrato de un trabajador y bien no tenían causa legal para realizarlo (o prueba que lo acreditase), o bien el incumplimiento no era lo suficientemente grave y culpable para justificar el despido, entregaban una carta de despido estándar cumpliendo los requisitos mínimos establecidos en la ley, eligiendo la causa legal que fuera menos lesiva para el trabajador (ej. bajo rendimiento) y reconociendo posteriormente la improcedencia del despido. De esta forma, se lograba un efecto similar al que se producía antes de la publicación de la reforma laboral cuando era válido el denominado “despido express”.

Sin embargo, a raíz de estas sentencias, y sin perjuicio de lo que pudiesen estimar instancias superiores, nos encontramos con que dicha forma de proceder puede suponer el riesgo de que dichos despidos sean considerados nulos.

Por otro lado, el hecho de que el Convenio de la OIT establezca la obligación de que se garantice al empleado la posibilidad de defenderse podría ser interpretado como la necesidad de llevar a cabo un expediente contradictorio la posibilidad previamente a la entrega de la carta de despido, tal y como es exigible en algunos Convenios Colectivos.

Además, dado que el convenio de la OIT prohíbe el despido sin causa y que la conclusión extraída por el Juzgado de lo Social es que la falta de motivación implica la nulidad del mismo, bien pudiese extrapolarse esta máxima a las extinciones por causas objetivas individuales. De esta manera, si la comunicación es palmariamente genérica, el despido podría ser declarado nulo, al privar al empleado de su derecho de defensa por desconocimiento de la causa que lo sustenta, en lugar de improcedente, tal y como dispone la ley y la jurisprudencia.

Por otra parte, y siguiendo esta línea, de mantener el criterio seguido por el Juzgado nº 3 de Barcelona, podríamos llegar a la conclusión de que todos los despidos tácitos, al no señalarse causa legal alguna escrita, deberán ser considerados automáticamente nulos, lo cual, a efectos prácticos, podría llegar a implicar dejar esa figura vacía de contenido.

Por último, y desde el plano legislativo, parece lógico concluir que si las normas internas nacionales que permiten llevar a cabo un despido sin causa sin que ello conlleve su nulidad son contrarias a la normativa internacional, actuando de acuerdo con los principios constitucionales de legalidad y jerarquía normativa, se debería pensar en una adaptación del derecho español a las regulaciones internacionales en este punto.

Por todo lo expuesto, en aras a eliminar, o al menos mitigar, el riesgo de nulidad es aconsejable redactar una carta de despido en la que se detallen y se pormenoricen los hechos que dan lugar al despido. De esta forma, ya no se estará ante un fraude de ley (tal y como señala el Juzgado de lo Social nº 3 de Barcelona), sino ante un despido causal que podrá ser declarado judicialmente procedente o improcedente, pero, y salvo que concurran otras circunstancias legales (ej. vulneración de Derechos Fundamentales, situaciones derivadas de maternidad/paternidad, representación de los trabajadores o sindical, etc.) se eliminará el riesgo de la nulidad.

Novedades Laboral:Contratación de Familiares

  • Los autónomos que contraten a familiares disfrutarán de una bonificación del 100% en las contingencias comunes.

    a nueva Ley de Autónomos incluye novedades con respecto a la forma en que estos pueden contratar a sus familiares. Entre estas nuevas regulaciones, se establece que si un trabajador por cuenta propia contrata de forma indefinida a su cónyuge, a sus ascendientes, a sus descendientes o a otros parientes de hasta segundo grado de consanguinidad, tendrá una bonificación del 100% de la cuota empresarial por contingencias comunes durante un año.

    Requisitos

    Para poder beneficiarse de esta bonificación, es necesario que el trabajador autónomo contratante no hubiera extinguido contratos por despidos improcedentes o por despidos colectivos que no se hayan ajustado a Derecho durante los doce meses anteriores.

    Además, el empleador tendrá que mantener el nivel de empleo durante los meses posteriores desde el comienzo de la bonificación. No se tendrán en cuenta los despidos que sean disciplinarios o los despidos colectivos ajustados a Derecho.

    De igual manera, el autónomo podrá contratar a sus hijos si son menores de 30 y viven con ellos; o si son mayores de 30 pero se encuentran en condiciones que les dificulten el acceso al mercado laboral (discapacidad, colectivos desfavorecidos, etc.).

    Más novedades

    Existe una novedad más, relacionada con los casos en los que los familiares de un autónomo se den de alta como trabajadores por cuenta propia, y colaboren entre ambos. El nuevo autónomo tendrá una bonificación durante los primeros 24 meses, equivalente al 50 por ciento durante los primeros 18 meses y al 25 por ciento durante los 6 meses siguientes. Siempre y cuando, el nuevo trabajador por cuenta propia no haya estado dado de alta en el RETA durante los cinco años anteriores.

Es posible deducir el IVA antes de iniciar la actividad

El empresario o profesional que tiene intención, confirmada por elementos objetivos, de iniciar con carácter independiente una actividad económica y realiza los primeros gastos de inversión, debe ser considerado sujeto pasivo, y al actuar como tal, tiene derecho a deducir de inmediato el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) devengado o ingresado por los gastos de inversión efectuados por las necesidades de las operaciones que pretende realizar y que tengan derecho a deducción, sin esperar al inicio de la explotación efectiva.

Así, lo establece el Tribunal Supremo, en sentencia de 19 de julio de 2017, que determina que el criterio preferente para proceder a la deducción del IVA soportado antes del inicio efectivo de las operaciones gravadas es la intención de destinar los bienes o servicios adquiridos o recibidos a una determinada actividad empresarial.

Así, señala el ponente, el magistrado Martínez Micó -en línea con la sentencia de la propia Sala- de 7 de marzo de 2014-, que una vez nacido el derecho, sigue existiendo aunque la actividad económica considerada no diera lugar a operaciones sujetas a gravamen o aunque el sujeto pasivo no hubiera podido utilizar los bienes en operaciones sujetas al impuesto a causa de circunstancias ajenas a su voluntad.

Limitaciones nacionales

Recuerda Martínez Micó que la jurisprudencia comunitaria -sentencia Gabalfrisa, de 21 de marzo de 2000- establece que el artículo 22.1, de la Sexta Directiva, solo establece la obligación de los sujetos pasivos de declarar el inicio, la modificación y el cese de sus actividades, pero no autoriza a los Estados miembros, en caso de que no se presente dicha declaración, a retrasar el ejercicio del derecho a deducir hasta el inicio efectivo de la realización habitual de las operaciones gravadas o a privar del ejercicio de este derecho al sujeto pasivo.

Las medidas que los Estados miembros están facultados para establecer con arreglo al artículo 22.8 de la Directiva, en orden a asegurar la exacta percepción del impuesto y evitar el fraude, no deben ir más allá de lo necesario para alcanzar dichos objetivos, por lo que, en suma, no pueden ser utilizadas de forma que cuestionen sistemáticamente el derecho a deducir el IVA, que constituye un principio fundamental del sistema común de este Impuesto establecido por la legislación comunitaria en la materia.

Estima que en este caso, la normativa nacional podría dar lugar a la pérdida de este derecho, si tales operaciones no se inician o si el derecho a deducir no se ejercita en un plazo de cinco años a partir del nacimiento del derecho, y que, por consiguiente, "tal normativa va más allá de lo necesario para alcanzar los objetivos de asegurar la exacta percepción del impuesto y evitar el fraude".

Así, la sentencia del TJUE sienta las bases para llenar de contenido el carácter inmediato de la deducción del IVA soportado, proclamando que la inmediatez tiene como referente temporal el momento de la adquisición de los bienes que se han de destinar a la actividad empresarial, aun cuando ésta no haya comenzado efectivamente.

Además, dispone, en la medida en que el derecho a la deducción surge cuando se adquieren bienes o servicios que se van a destinar a una actividad sujeta, que la deducción se practica atendiendo al destino previsible, expresado por una intención que se pone de manifiesto a través de hechos objetivos.

Autónomo: estos son los requisitos a cumplir si quieres cobrar la baja

Son dos los casos en los que los autónomos se pueden dar de baja: por enfermedad común o accidente no laboral y por enfermedad profesional o accidente laboral. En cada una de estas hipótesis se necesitan cumplir una serie de requisitos, tal y como explican desde Gestión Online Sapientia.

En el caso de solicitar la baja por enfermedad común o accidente no laboral, el profesional autónomo deberá haber cotizado como mínimo 180 días en los últimos cinco años y estar al corriente de las cuotas. Asimismo, tendrá que haber obtenido una baja médica por alteración de la salud que impida su ejercicio profesional.

A continuación, se debe notificar a la Seguridad Social la situación de baja y la situación en que queda la actividad, indicándose quien va a gestionar el negocio o si este cesa temporal o definitivamente su actividad. El plazo de notificación es de 15 días desde la fecha de baja.

Asimismo, hay que seguir cotizando como autónomo durante el periodo de baja. En el caso de que persista la baja, hay que presentar cada seis meses un parte de confirmación de la baja. En el caso de que este trámite no se lleve a cabo, aseguran desde Sapientia, se procederá a la pérdida de la prestación.

En el caso de que la petición de la baja sea por cuestiones profesionales o como consecuencia de un accidente laboral, la normativa legal vigente establece que se debe haber cotizado como mínimo 30 días y, al igual que en el anterior supuesto, estar al corriente de las cuotas.

En segundo lugar, es necesario obtener una baja médica por este motivo y notificarla a la Seguridad Social, especificando la identidad de su sustituto. Para ello, el autónomo afectado cuenta con un plazo de 15 días. Como ya sucediera con las bajas no profesionales, durante el periodo en el que no se trabaja se debe seguir cotizando como autónomo y presentar, cada seis meses, una confirmación de la misma.

Finalmente, según indican desde esta compañía, en el primer caso se percibe el 60% de la base de cotización del mes anterior y, a partir del día 22, el 75%. En el caso de la baja por enfermedad o accidente laboral, se percibe, desde el día siguiente a la fecha de incapacidad transitoria, el 75% de la base de cotización del mes anterior.

6 fórmulas para incrementar las ventas en tu pequeño comercio

¿Cuál es la solución para vender másPodríamos resumirla en una sola frase: trabajar mucho y no dejar de innovar. El Observatorio Cetelem 2016 sobre el consumo en España afirmaba que solo el 39% de los encuestados prefería los comercios tradicionales a las grandes superficies. Es un porcentaje pequeño, pero lo más interesante del estudio es saber por qué ese público da prioridad a las tiendecitas de barrio.La respuesta es que un 76% lo hace por la cercanía, un 61% por la atención especializada o el trato y un 34% por la confianza. Mientras tanto los que se decantan por las cadenas lo hacen principalmente por el precio (74%), la variedad de artículos y la facilidad para comprarlo todo en un mismo lugar (51%).

Este estudio da por tanto algunas claves de los valores que debe explotar el pequeño comercio para conquistar a su consumidor potencial. En este sentido, aquí tienes algunas recomendaciones que pueden ayudarte a vender más:

1. Crea un buen equipo de ventas

Ya has visto que uno de los aspectos que más valoran tus potenciales clientes es el trato personalizado. Y no todo el mundo vale para vender… Ten en cuenta que tu equipo comercial es una de las principales bazas del negocio. Necesitas a gente bien formada, que se entusiasme con la venta, que conozca a la perfección los productos de la tienda para poder aconsejar al público y que conecte fácilmente con las personas. Debes conseguir que a los clientes les merezca la pena pagar un poco más a cambio de ese trato cercano.

2. Soluciona las necesidades de tu público

Las grandes superficies no son la panacea. La mayoría apuesta por el público mayoritario y eso provoca que tengan algunas carencias. Tú mismo debes haberlo experimento. Por ejemplo, en muchos supermercados es difícil encontrar frutas y verduras de calidad o productos específicos para intolerancias alimentarias. Lo mismo ocurre con las tiendas de moda, destinadas casi siempre a un público joven y delgado. Ese tipo de carencias son las que debes aprovechar en tu pequeño comercio. Si ofreces algo distinto, incrementarás tus ventas.

3. Sé más ambicioso

Está bien que tengas clientes fieles desde hace muchos años y que trabajes para continuar manteniéndolos. Pero no te conformes con eso. Tienes que intentar atraer también al público más joven, a los nuevos vecinos del barrio y, en definitiva, a todos esos consumidores potenciales que todavía no has conseguido captar. Aunque las cosas te vayan sobre ruedas, en un negocio nunca hay que darse por satisfecho. En este sentido, lo que mejor te funcionará será la innovación. Haz algo distinto y verás cómo se llena la tienda. ¿Un concierto? ¿Repartos en bici a domicilio? ¡Échale imaginación!

4. Trabaja tu comunicación

Gabriel García Márquez dijo con mucha razón que “lo que no se comunica, no existe”. Como decíamos antes, confiar únicamente en el boca a boca no es suficiente y menos para conectar con la nueva era de los Millennials. Tu comercio tiene que contar historias, convertirse en una marca potente, caer bien a su público… Y para todo eso te hará falta comunicar mejor tanto en el ámbito online como offline.

5. Plantéate la venta online

Una buena opción para aumentar tus ventas es crear una tienda online, manteniendo el pequeño comercio físico que ya tienes. Puedes vender los mismos productos y aprovechar recursos o crear algo completamente distinto para tener otra fuente de ingresos.

6. Únete

Una tienda sin más no tiene mucho poder, pero la suma de muchas puede conseguir grandes logros. Únete a la asociación de comerciantes de tu barrio o ciudad y trabaja de la mano de otros negocios para revitalizar el pequeño comercio. Además de unir esfuerzos y recursos, podréis crear sinergias y ofrecer a los consumidores un mejor servicio.

Ahora es momento de corregir los errores y poner en marcha estos consejos. ¡Ya verás cómo aumentan tus ventas!

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